¿Qué es la champeta? De Cartagena, Colombia, al Super Bowl

¿Qué es la champeta? De Cartagena, Colombia, al Super Bowl

Shakira la bailó en el Super Bowl, pero sus orígenes se remontan a los 70, cuando se estableció en la costa norte de Colombia. Aprende todo sobre la champeta, aquí.

Después de la actuación épica de Jennifer López y Shakira en el Super Bowl, el mundo entero ha mostrado su admiración por las mujeres, especialmente las latinas, Sin embargo, algo que muchos se preguntan es ¿qué son los movimientos de baile con los que la cantante colombiana cautivó a los espectadores el 2 de febrero? ¿qué es la champeta?

El momento en que se supo su nombre, ‘champeta’, muchos fanáticos se tomaron las redes para intentar emular aquellos pasos bajo la bandera del #ChampetaChallenge. Sin embargo, este género abarca mucho más allá de los 20 segundos que bailó Shak.

La música en sí es fuerte, con un bajo pesado. Claro, hay indicios de reggaetón, rap y demás géneros latinos y caribes. En sus raíces es claramente polirrítmico, similar al jazz o al funk. A diferencia de géneros similares, la champeta se basa en guitarras frenéticas, síncopas, y armonías que crean un festín para los oídos.

La champeta no es solo música. Es una forma de expresar de un pueblo que, que continua es gesta, como dice mi amigo Nicolás Contreras en su investigación, esa nueva gesta de negros y mestizo en el caribe colombiano”, comenta Walter Hernández, miembro de la agrupación Systema Solar y productor de radio comunitaria.

Historia de la champeta

Hay varias teorías sobre el origen de la palabra ‘champeta’, pero probablemente se deriva del cuchillo de champeta utilizado por los trabajadores en el mercado de Bazurto de Cartagena, Colombia. En los años 70, estos trabajadores se reunían regularmente para escuchar música africana en los ‘picós’, pero a lo largo de las décadas, movimientos conservadores intentaron manchar deliberadamente la palabra, connotando de violencia a la música. Este tipo de prejuicio sofocó el crecimiento del género a lo largo de los años.

La mayoría de la sociedad costera de Colombia despreciaba la idea de la champeta. Los oriundos de la zona preferían bailar salsa, vallenato o la cumbia tradicional. La champeta era la música de matones, una expresión vulgar: la música que le ocultabas a tus padres y rara vez admitías que te gustaba si no eras de los barrios de clase baja.

Sin embargo, las compañías discográficas comenzaron a producir con álbumes piratas africanos. Los sellos imitaron el estilo y lanzaron discos de artistas afrocolombianos emergentes e incluso crearon sus propias versiones en español de canciones populares.

Los ‘Picó’

Los sistemas de sonido son las estaciones de radio de champeta. Hace cuarenta años, se podían encontrar ‘picós’ pintados de vivos colores, en todos los vecindarios de Cartagena, la ciudad portuaria colombiana que dio origen a la champeta. “Una cosa es la difusión a nivel radiofónico [y otra] la difusión a través de la cultura picotera que, sin ella, no hay nada, porque es la base, es el crisol de donde se nutre la inspiración de todos”, afirma Hernandez.

Estas estructuras artesanales de inspiración jamaiquina llegaron a Colombia en la década de 1950 y se convirtieron en un elemento habitual en fiestas a lo largo de la costa caribeña del país. Durante las siguientes dos décadas, los selectors conocidos como picóteras, tocarían música de una recopilación latina tradicional de salsa, vallenato, guaracha (la original, no la nueva que también tiene origen en Colombia), y bolero en famosos sistemas de sonido con curiosos nombres como ‘La Salsa de Puerto Rico’, ‘El Rojo’, ‘El Dragon’, ‘El Conde’, y lo que todavía se considera en gran medida como el picó más popular en Cartagena, ‘El Rey de Rocha’.

Los picós cumplieron una función social y comunitaria para las personas que vivían en los barrios más pobres de Cartagena y el puerto más grande de la región, Barranquilla, ofreciendo una forma barata de entretenimiento y contribuyendo a la economía informal del área. “Este es un triángulo creativo, el Palenque de San Basilio, Cartagena y Barranquilla”, explica Hernandez.

El fenómeno de la música africana, que también abarcó estilos caribeños como el zouk de Martinica y Guadalupe, la soca de Trinidad, y el reggae y el dancehall de Jamaica, garantizó a los propietarios de picós un suministro constante de discos de toda África. Existen diferentes teorías sobre cómo estos álbumes terminaron en Colombia, pero la mayoría cree que llegaron con los marineros de África occidental que atracaban en Cartagena y Barranquilla a fines de los años 60 y principios de los 70.

Los marineros llegaron con soukous de la cuenca del Congo, el higlife nigeriano, la mbaqanga sudafricana, y discos de artistas como Fela Kuti, Prince Nico Mbarga de Nigeria, Louisiana Tilda de Camerún y Ernesto Djédjé de Costa de Marfil. La música fue un éxito instantáneo con la población costeña y fue absorbida fácilmente por la cultura picó de la región.

La champeta, hoy en día

No fue sino hasta la década de 2000, 30 años después de su creación, que el género surgió de Cartagena, al igual que el jazz que brotó de Nueva Orleans y el punk del bajo Manhattan de Nueva York, y trascendió más allá de Colombia.

Hoy la champeta ha revolucionado la música colombiana moderna. Está en comerciales, en toda la radio, y un puñado de las canciones más populares del país en los últimos años fueron éxitos de champeta. Poco a poco, el género está ocupando los espacios de la cultura pop reservados para la música popular y el reggaetón.

“La música del caribe y la champeta hoy, está siendo referenciada y sí es, en muchos casos, la estructura sobre la cual mucha gente quiere cantar, mucha gente que no venía del movimiento, quiere cantar, quiere bailar. Como es el caso con lo que paso con los 20 segundos que utilizó Shakira, que aunque es barranquillera, ella no viene de ese contexto, pero sin embargo, lo reconoce y lo potencia y lo aprovecha, […] ha ayudado a que otros y otras presten atención a algo que siempre ha querido expandirse y ha llevado su proceso de transformación, o sea, todo suma”.

Las cosas han comenzado a avanzar en los últimos años, y la champeta ha comenzado a adaptarse a variedades más comerciales. ‘Urban champeta’ es el remake electrónico más popular del género, que combina dancehall y reggaetón con música pop amigable para la radio. El pionero, Kevin Flórez, quien comenzó su vida artística como rapero, es su estrella más exitosa, ya que llegó a las listas de reproducción de radio nacionales, un éxito generalmente reservado para los artistas de música popular y reggaetón.

Colectivos y agrupaciones como la de Hernandez, Systema Solar, también hacen parte de este crecimiento, incorporando otros géneros, más allá de la champeta, pero que también hacen parte de la de la diversidad de sonidos caribe.

Aunque todavía es una tendencia relativamente nueva en ciudades como Bogotá y Medellín, los colombianos finalmente la están adoptando, de manera similar a cómo le tomó décadas a la música rap convertirse en la corriente principal en los Estados Unidos.

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